Publicado en EDUCACIÓN

LIPOGRAMAS

LIPOGRAMASlipogrma

Un lipograma (en griego: λείπειν γράμμα, ‘abandonar una letra’) es un texto en que se omite sistemáticamente alguna letra (o varias) del alfabeto.

  • El lipograma mas antiguo que se conoce es un poema del griego Laso de Hermione (Siglo VI a. n. e.) titulado “Oda a los Centauros” sin la letra sigma.
  • Otro ejemplo es Oscar de la Borbolla,escritor mexicano, profesor de metafísica que con su libro Las vocales malditas (1991), está considerado como uno de los más extraordinarios de la lengua española justamente por tener esa particularidad, cada uno de sus cinco cuentos está escrito exclusivamente con palabras que emplean la misma vocal.

El hereje rebelde

“Desde el estrés del Jefe el edén decrece, el excedente le pertenece, se ejercen leyes dementes, se debe beber detergente en vez de leche, ser pelele, ser pedestre, ser deferente; es menester entretenerse en tejer redes, en prender rebeldes. En el este, trece rehenes perecen de sed; en el frente fenecen de herpes, de peste. El edén ennegrece, se pretende reprender herejes, perderle…”

  • Enrique Jardiel Poncela, de quien no se si has leido alguna cosa. Era el rey del absurdo, el precedente de Groucho Marx. (Si no le has leido te lo recomiendo). Era autor de obras teatrales disparatadas pero también tiene algunos libros. Uno de ellos se titula: “Para leer mientras sube el ascensor”. Son una serie de relatos cortos que, supuestamente, daba tiempo a leerlos mientras los ascensores de aquel tiempo, (principios del siglo XX) te llevaban a tu destino.

El chofer nuevo (sin la letra “a”)

Siempre que el chófer nuevo puso en movimiento el motor de mi coche ejecutó sorprendentes ejercicios llenos de riesgos y sembró el terror en todos los sitios: destrozó los vidrios de infinitos comercios, derribó postes telefónicos y luminosos, hizo cisco trescientos coches del servicio público, pulverizó los esqueletos de miles de individuos, suprimiéndoles del mundo de los vivos, en oposición con sus evidentes deseos de seguir existiendo; quitó de en medio todo lo que se le puso enfrente; hendió, rompió, deshizo, destruyó; encogió mi espíritu, superexcitó mis nervios… pero me divirtió de un modo indecible, porque no fue un chófer, no; fue un simún rugiente.chofer

¿Por qué este furor, este estropicio continuo? ¿Por qué si dominó el coche como no lo hizo ningún chófer de los que tuve después? Hice lo posible por conocer el misterio:

—Es preciso que expliques lo que te ocurre. Muchos infelices muertos por nuestro coche piden un desquite… ¡Que yo mire en lo profundo de tus ojos! ¿Por qué persistes en ese feroz proceder, en ese cruel ejercicio?

Inspeccionó el horizonte, medio sumido en el crepúsculo, y moderó el correr del coche. Luego hizo un gesto triste.

—No soy cruel ni feroz, señor —susurró dulcemente—. Destrozo y destruyo y rompo y siembro el terror… de un modo instintivo.

—¡De un modo instintivo! ¿Eres entonces un enfermo?

—No. Pero me ocurre, señor, que he sido muchísimo tiempo chófer de bomberos. Un chófer de bomberos es siempre el dueño del sitio por donde se mete. Todo el mundo le permite correr; no se le detiene; el sonido estridente e inconfundible del coche de los bomberos, de esos héroes con cinturón, es suficiente y el chófer de bomberos corre, corre, corre… ¡Qué vértigo divino!

Concluyó diciendo:

—Y mi defecto es que me creo que siempre voy conduciendo el coche de los bomberos. Y como esto no es cierto, y como hoy no soy, señor, el dueño del sitio por donde me meto, pues, ¡pulverizo todo lo que pesco!…

Y prorrumpió en sollozos.

FIN

¿Te atreves a es escribir un lipograma?

 

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